El edificio conserva el carácter del antiguo molino rehabilitado, integrado en el paisaje de montaña, río y bosque que define a esta zona de la montaña leonesa.
Hemos cuidado los materiales nobles —piedra, madera y tejas— para mantener una atmósfera cálida, sobria y auténtica, fiel al entorno y al relato del lugar.
Más que un hotel, El Molino es una invitación a parar, respirar y descubrir un rincón con identidad propia.


